Ayer catamos las tres variedades de berenjena que nos envió Ecoindalo. Lo hicimos con esta receta, sencilla y deliciosa, de berenjena a la plancha con un majado de ajo, perejil y aceite de oliva y con el único cambio de que, a diferencia de la receta, no pelamos las berenjenas.
Primero probamos la Reina, luego la clásica y finalmente la tailandesa alargada. Cada una ofreció una experiencia culinaria con toques claramente diferenciadores.
De la Reina llamó la atención su textura suave que se deshacía en la boca y su sabor equilibrado, casi perfecto. Lo primero puede que se deba a que su piel es más fina que la de la clásica. Cuando le tocó el turno a ésta, de sabor conocido, la piel de repente parecía mucho más presente que en el caso de la Reina. La tercera, la tailandesa, francamente nos sorprendió por tener una intensidad de sabor que no esperábamos de una berenjena. Concluimos que las dos variedades nuevas, la Reina y la tailandesa eran ambas más ricas que la más comercializada, la clásica. Si pudiéramos, a partir de ahora las compraríamos y comeríamos con mucha más frecuencia.
La Reina tiene, además, una característica que, para el agricultor, le hace verdaderamente única entre las tres: es de polinización abierta, por tanto, libremente reproducible de una cosecha a otra, sin necesidad de comprar nuevas semillas. Las semillas libres de patentes, suponen, de ese modo, la democratización del cultivo de frutas y hortalizas.

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