Inspirada por el post de Fer del otro día, en que contaba cómo había disfrutado de un marmitako de rape, voy a compartir brevemente mis últimas experiencias con uno de mis alimentos favoritos: la calabaza.
Veníamos preparando la calabaza según la receta que descubrimos el año pasado, con membrillo, vainilla en rama, cebolla (en la receta original: chalota) pochada y guindilla, cuando me contaron que había terminado la temporada de membrillo.
Bien, desde entonces, es decir, los últimos dos días, hemos probado dos nuevas variaciones para calabaza. Una es con boniato y canela y la otra con zanahoria y canela. Ambas conservaron la cebolla pochada. Y ambas están ricas aunque al membrillo lo echaremos de menos igual, irremediablemente, hasta el año que viene.

Pues justo tengo en la nevera una calabaza y un par de boniatos que no sabía muy bien qué hacer con ellos. No te digo más…
Pingback: Sin Razón Aparente » Ampliando horizontes gastronómicos